¿Cómo afecta la terapia a tu entorno?

efecto terapia

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Cada vez es más habitual y está más normalizado el hecho de ir al psicólogo.

Parece que se va asumiendo que es algo normal y saludable cuidar de nuestra salud a un nivel holístico y que, de la misma forma que vamos al médico para cuidar de nuestro estómago o nuestro corazón, también podemos ir al psicólogo para cuidar de nuestra salud mental y emocional. Ir a terapia es de Valientes

Cuando una persona comienza un proceso terapéutico, por el motivo que sea, siempre empiezan a producirse cambios, tanto a nivel personal, como a nivel social, familiar y de pareja.

En terapia, podemos trabajar cualquier tema con el paciente a nivel individual, es decir, aunque tenga problemas con la pareja, por ejemplo, se puede tratar a nivel individual porque estos cambios, a su vez, van a producir, sin duda, cambios en la pareja.

Cómo se explica esto?. Cualquier modificación en nuestra conducta, obliga necesariamente a que el otro tenga que modificar también sus propias conductas, ya que, cuando nos comportamos de forma diferente, el otro va a reaccionar de forma diferente.

Si se ponen más límites, si se expresa de forma más asertiva, (Asertividad) si se entra menos en conflicto o se permiten menos invasiones por parte del otro por ejemplo, esto, sin duda, hará que el otro tenga que adaptar sus conductas y su comunicación. Cómo mejorar la comunicación.

Cuándo llega ese “problema” que los psicólogos escuchamos muchas veces en sesión?. Cuando el otro, debido a los cambios que se están produciendo en ese familiar o amigo que va a terapia, tiene que aprender a modificar conductas que no eran demasiado adecuadas y por las que estaba saliendo, de alguna forma, beneficiado.

Aquí es cuando el paciente nos dice que, la madre, la pareja o el afectado en cuestión, le dice que la terapia no le está sirviendo para nada.

Nada más lejos de la realidad. El paciente está aprendiendo formas más adecuadas de relacionarse y, el otro, al verse afectado, desarrolla este mecanismo de defensa, a través del enfado, porque ahora la conducta del otro a él ya no le resulta beneficiosa.

Es algo inconsciente que se produce en casi cualquier persona que se ve obligada a hacer cambios no por sí mismo, si no por el aprendizaje del otro.

Hacer terapia es un proceso transformador que, como podemos comprobar, afecta de forma directa en las relaciones interpersonales.

Quizá te sientas identificado porque alguien te haya dicho que tu proceso no te está ayudando.

No es real. Todo lo contrario, pero sí es cierto que nuestros cambios influyen de forma directa en los demás y puede que esto no les guste, motivo por el que te dirán que la terapia no te sirve para nada, o algo parecido cuando, en realidad, es a ellos a los que no les está sirviendo, porque se ven obligados a cambiar para poder seguir relacionándose contigo.

Todas las relaciones funcionan al 50%. Esto quiere decir que una persona es responsable del bienestar de su relación con otro al 50%. El otro lo será en la misma proporción. Lo que depende de mi.

Por eso, si nuestros hábitos y comportamientos cambian, el otro deberá cambiar igualmente y hacerse responsable de ese bienestar en la medida en la que le corresponde.

No podemos hacernos responsables de ninguna relación al 100% ya que, de ser así, estaríamos en una relación de desigualdad.

Por eso, no te preocupes si experimentas este proceso al hacer terapia.

Es algo muy habitual que se produce en el entorno de las personas que realizan un proceso terapéutico.

Sigue adelante porque, de hecho, si esto te pasa, será una prueba fehaciente de que tus cambios están funcionando.

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