¿Por qué necesitamos tenerlo todo controlado?

controlar

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

Hay personas para las que es una necesidad tenerlo todo controlado, no equivocarse nunca y no tener que exponerse a la incertidumbre, pero es cierto que controlarlo todo es una fantasía, por lo que es importante poder desarrollar otras formas de funcionar más adaptativas.

La vida y el día a día es un cambio constante, así que, el poder adaptarse a esto es una necesidad importante.

Romper esta forma de actuar, significa poder romper el miedo y la inseguridad que la acompañan.

Vamos a ver cómo es la estructura de carácter de las personas para las que, tenerlo todo controlado, es una necesidad.

Normalmente, cuando hablamos de personas con necesidad de control, ante cualquier cuestionario de personalidad, es casi seguro que van a puntuar alto en rasgos obsesivo compulsivo.

En absoluto quiere decir que tengan un TOC, pero sí esa obsesión por llevar a cabo todo tipo de acciones que les permita sentir que tienen el control de sus vidas.

Son personas que han desarrollado, a lo largo de su historia de vida, cierta inseguridad en su contexto y en relación a sus figuras de apego y de ahí, esa necesidad de control para sentirse seguros.

En relación con lo anterior, efectivamente, les cuesta improvisar. Si les sacamos de su zona de control o confort, se sienten inseguros e incómodos, por lo que prefieren la planificación y organización extrema y todas las consecuencias que esto conlleva, en pro de esa sensación de control que necesitan para desenvolverse en su día a día.

Por este motivo, para estas personas la organización y planificación del día a día y de la vida en general, es algo imprescindible.

Al ser personas tan planificadas y organizadas, con un nivel de exigencia y perfeccionismo muy alto, no conciben el error como algo normal e incluso sano para el aprendizaje del ser humano.

En su diálogo sí lo expresan como algo comprensible que puede ocurrir, pero es cierto que, cuando alguien comete un error, o incluso ellos mismos, experimentan sensaciones muy desagradables y un miedo implícito a las consecuencias de ese error.

Esto ya viene aprendido de su historia de vida, donde, desde pequeños, el error no ha sido aceptado como parte fundamental y de crecimiento en la vida. A ellos no se les ha permitido errar.

Triángulo dramático y cómo salir de él. Si leemos esta publicación, veremos que esta estructura de carácter se relaciona, a la vez, con salvador y perseguidor, dependiendo del momento. Por un lado, necesitan solucionar todo lo que creen que está mal. Por otro, persiguen encontrar el error ya que, para ellos, no es admisible.

Son personas que han desarrollado creencias y valores muy rígidos. Creencias y Flexibilidad. Necesitan anclarse en ellas para sentirse seguros. No son personas especialmente flexibles. ¿Eres Flexible?

Además, se llaman a ellos mismas “cabezotas”, ya que, cambiar de opinión, para ellos, es prácticamente imposible. A través de esto, de nuevo, buscan el sentirse seguros mediante lo que ya saben y conocen. Algo nuevo les sacaría de su zona de confort y no se sentirían cómodos.

En muchas ocasiones, infravaloran las formas de actuar y/o pensar del otro, ya que, en su historia de vida, han hecho lo mismo con ellos, enseñándoles que no lo hacían bien en diferentes momentos.

Por eso y a través de esta actitud, ellos se sienten valorados cuando detectan un error en los demás, porque, lo que les llega de forma inconsciente, es que hacen las cosas mejor que los otros, buscando, por otro lado, esa confirmación y valoración que no han tenido en su infancia.

Al final, este aprendizaje y esta forma de entender y gestionar la vida es muy costosa y trae, antes o después, problemas serios a quien lo practica.

Es importante trabajar con estas personas el poder aprender a funcionar a través de la confianza, en lugar de desde el control.

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

¿En qué consiste la aceptación?

aceptacion 1

http://www.amayamarcospsicologa.es

A veces, conocemos a una persona y nos da la sensación de que está enfadada con la vida.

Parece como si siempre estuviera de mal humor.

¿Te suena familiar, conoces a alguna?

Evidentemente, hay múltiples factores que pueden influir en estos procesos internos, pero, casi seguro, esas personas cumplen el requisito de no practicar la aceptación.

Pero, qué significa aceptar la vida?.

Aceptar es una forma de afrontar en la que, aunque no nos gusten las circunstancias, practicamos esa capacidad de poder vivir con ellas sin un constante rechazo.

Podemos evaluar la vida y los actos de las personas. Podemos hacer un juicio o crítica porque algo o alguien no nos gusta, pero también podemos aprender a desenvolvernos con personas y/o situaciones que no nos agradan.

Es importante saber que no tiene nada que ver con la resignación. Aceptar es ser capaz de afrontar la vida como viene, aunque no nos guste. Ser críticos con ella y generar alternativas de cambio y afrontamiento.

Resignarse está asociado a rendirse, a no hacer nada, a sentirse derrotado.

Cuando somos incapaces de aceptar, es porque estamos practicando una distorsión cognitiva que se llama Negación. Las personas a las que les cuesta aceptar la realidad, son aquéllas que la niegan, es decir, tienden a rechazar cómo son las cosas y/o las personas.

Se crean un ideal o expectativa que desearían que fuese, negando cómo son realmente. Esto les impide poder aceptar la vida tal cuál es y poder tomar decisiones al respecto.

Se hablan de una forma irreal e incluso infantil. Se dicen mucho, en su diálogo interno, que no quieren las cosas como son ni como la vida se las presenta, que nos les gustan así y que quieren que sean de otra forma.

Tienen dificultades para asumir la realidad. Al negarla, se les vuelve realmente complicado poder asumir los acontecimientos como les vienen y, por otro lado, las consecuencias que suponen.

Confunden el deseo con la realidad y cuando no es lo quieren, lo rechazan. Están acostumbrados, por su historia de vida, a confundir la realidad con lo que desean o les gustaría. Piensan constantemente en cómo desearían que fuesen las cosas. Fantasean a menudo sobre ello y esta forma de afrontar les impide que conecten con la realidad.

Funcionan con un alto nivel de queja. Son personas que han aprendido a quejarse ante las situaciones que no les gustan. ¿Por qué nos quejamos?.

Su mecanismo de funcionamiento es posicionarse desde el victimismo (Triángulo dramático y cómo salir de él ), pero esto les genera muchísimo malestar ya que, al negar constantemente la realidad y, por otro lado, fantasear con cómo les gustaría que fuesen las cosas y lo injusto que les parece que sean de esa forma, aprenden a posicionarse como víctimas desde la queja y la falta de acción y la Toma de decisiones.

Suelen ser Pacientes con alto nivel de resistencias. A estas personas le cuesta mucho el cambio y la acción. Se quedan estáticos en su diálogo interno, en la rumiación y las ideas obsesivas (Pensamientos obsesivos recurrentes), pero no se deciden a tomar decisiones o a introducir cambios.

Además, cuando se les ofrecen alternativas, casi ninguna de ellas les suele parecer bien y, al final, pasan las sesiones sin que pongan en práctica casi ninguno de los recursos que el psicólogo les ofrece.

Existe en ellos una lucha constante por cambiar las cosas y las personas en lugar de adaptarse ellos. Su gran nivel de malestar procede de esa lucha contante con pretender cambiar las cosas y las personas, en lugar de adaptarse a las situaciones.

aceptacion

Para poder empezar a ser personas que practican la aceptación, hay que cambiar el  diálogo interior. Lo primero que tenemos que hacer es hablarnos desde la sensatez y la racionalidad, siendo claros y concisos con nosotros mismos, como se explica en la imagen. Todo lo demás, no ayuda.

La única capacidad que tiene el ser humano es la de cambiarse a sí mismo, pero estas personas, en lugar de plantearse esto o aprender a adaptarse, luchan de forma impetuosa por cambiar el mundo, algo realmente frustrante, puesto que jamás lo van a conseguir. Por tanto y para modificar esto, hay que empezar por tomar decisiones. Si lo que estás haciendo hasta ahora no te funciona ni te proporciona bienestar, ¿qué tal si pruebas a hacer algo diferente?.

Al final, es importante entender que la aceptación es fundamental en la vida de todas las personas porque conlleva a conseguir paz interior y libertad.

Pero además, es el primer paso para solucionar los problemas. Para poder introducir cambios, es necesario aceptar las circunstancias tal cual vienen, sin quedarse anclado en ellas y en “lo malo que es el mundo y las personas con nosotros”. Desde ahí, se pueden generar alternativas. Sin embargo, desde el bloqueo y el rechazo es complicado que una persona pueda movilizarse.

Las teorías de Aceptación y Compromiso, el Mindfulness o simplemente la Meditación,  ¿Por qué es tan importante la meditación?, nos pueden ayudar mucho en este proceso de aceptación.

 

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

 

Preocupación excesiva por los demás

simpatia

 

http://www.amayamarcospsicologa.es

Seguro que en más de una ocasión has escuchado a alguien decir que es muy empático, que se preocupa en exceso por el otro o que le afecta demasiado lo que les ocurre a los demás.

Pues bien, vamos a ver qué está pasando en esas situaciones, porque al final y sin entrar en egocentrismos, tiene mucho más sentido preocuparse y cuidarse más a uno mismo que al resto. No crees?.

Cuando nos encontramos con una persona que nos describe estas situaciones, podemos saber que están ocurriendo varias cosas.

La primera, es que está llevando a cabo, desempeñando o interpretando la figura del salvador en su vida.

Ya lo explicábamos en el Triángulo dramático y cómo salir de él. Si necesitas ser el salvador del otro, te olvidas de tí mismo, pero, además, estás buscando ser necesario para los demás. Que te necesiten. Es tu forma de sentirte valioso y útil.

Además, esta forma de actuar persigue un objetivo claro; obtener el reconocimiento del otro, ese refuerzo que la persona no sabe darse, debido a una Autoestima dañada que necesita de la valoración y el halago de los demás para sentirse querido.

Estas personas explican que tienen una Empatía excesiva. Que les afecta en exceso lo que les ocurre a los demás.

En esos casos hablamos de Simpatía, de ese exceso de empatía que lleva a la persona a fusionarse con los sentimientos que el otro está expresando y, por tanto, es muy probable que acabe haciendo suyo el problema y aquí es donde viene algo importante.

Cuando una persona practica la simpatía, al final y sin darse cuenta, llega un momento en que ha dejado de preocuparse por el otro y está muy afectado porque, de forma inconsciente, lo que le preocupa realmente es que le pueda ocurrir a él lo mismo.

Aunque en principio pueden parecer personas excesivamente generosas, en el fondo se esconden rasgos narcisistas.

Personas que, de forma consciente o inconsciente, necesitan el reconocimiento constante de los demás, puesto que están buscando sentirse queridos como ellos no saben quererse.

Existe un vacío personal importante que se cubre con esa aprobación, valoración y amor de los demás.

Por eso, al final, realmente no estamos hablando de empatía ni de generosidad como tal.

Estamos hablando de personas muy dependientes. Personas que necesitan ese refuerzo constante para sentirse bien y que, además, lo ofrecen para que les quieran y no les abandonen.

El problema también llega cuando no reciben lo mismo por parte de los demás.

Aquí es donde observamos que no se trata de generosidad sin más.

Cuando el otro no les devuelve lo mismo, porque no tienen esa autoestima dañada y no necesita tanto refuerzo y atención externa, se sienten abandonados, no queridos, injustamente tratados, pero no es real.

Al final, es importante que esa persona trabaje sus valores, sus creencias y su autoestima, para que sea él mismo el que se aporte ese reconocimiento y valor que necesita del otro y se quiera lo suficiente como para no tener que necesitar la aprobación constante de los demás.

ww.amayamarcospsicologa.es

 

LOGO COP

 

 

 

Pensamientos obsesivos recurrentes

pensam obsesivos

http://www.amayamarcospsicologa.es

En ocasiones, nos observamos bombardeados por pensamientos recurrentes, que vienen una y otra vez a nuestra mente, sin saber muy bien por qué y, sobre todo y más importante, sin conseguir frenarlos.

Estos pensamientos, suelen tener un carácter obsesivo, resultan muy intrusivos, molestos y, como decíamos más arriba, complicados de controlar.

Además, en la mayoría de los casos, podemos afirmar que, en su base u origen, están muy relacionados, con el miedo ¿A qué tienes miedo?, la inseguridad, ansiedad ¿Para qué nos sirve tener ansiedad? y falta de afrontación o toma de decisiones.

Tras una evaluación con el paciente, donde se pueda descartar algún tipo de trastorno o necesidad de evaluación médica, es importante hacerle saber que no tiene que tener miedo de sus pensamientos, ya que están desarrollando una función en su vida, pero, no son reales, ni tienen por qué ocurrir.

En realidad, esos pensamientos son el resultado de la inseguridad y miedos del paciente, a la hora de enfrentarse a dificultades o situaciones estresantes para él, y están funcionando como forma de no “hacer”. De no tener que asumir o resolver aquéllo que le genera miedo o malestar.

Por tanto, poco a poco y siempre supervisado por un profesional, es importante que vaya enfrentándose a sus propios pensamientos y experimentando aquéllas situaciones desagradables que estaba evitando y así comprobar dos cosas: una que efectivamente no eran reales, y dos, que no pasa nada si experimenta esas sensaciones desagradable asociadas a su miedo.

Como he mencionado, esto se lleva a cabo mediante Proceso Terapéutico que requiere de la preparación del paciente y de la previa evaluación y supervisión del psicólogo.

daniel gole

Por otro lado, una vez conseguido lo anterior, siempre les digo a mis pacientes que no se queden sólo rumiando el pensamiento obsesivo, recurrente. Que le planten cara, que lo cuestionen, porque si no, pueden estar rumiando durante días o incluso horas sin saber cómo parar y generándose, ellos mismos, un gran malestar.

Para esto es muy útil el Diálogo o Método Socrático. Con él vamos a responder y cuestionar todos esos pensamientos y a no dejar ninguna pregunta sin respuesta.

El fin u objetivo de este método, es bajar esos pensamientos a la realidad para que no sigan haciéndose más grandes en el limbo de las rumiaciones. Cuestionarlos para ver si realmente nos los creemos o no y darles respuestas racionales para poder entenderlos y afrontarlos.

Efectivamente, este es un método muy útil que consigue que la cantidad de pensamientos obsesivos disminuya, sólo por el hecho de tener que afrontarlos y trabajarlos.

Consigue que se rebajen y pierdan valor en el momento que tenemos que hacernos cargo de ellos y responderlos.

Como he comentado antes, esto requiere la supervisión de un profesional.

Si te sientes identificado con este artículo, pero con consigues controlar por tí mismo esos pensamientos, y el malestar que te produce empieza a tener consecuencias en tu día a día, quizá sea el momento de buscar a la ayuda de un psicólogo.

http://www.amayamarcospsicologa.es

LOGO COP

 

¿Por qué es tan importante la meditación?

meditation3_721221

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

Nos pasamos el día pensando en una u otra cosa. Dándole vueltas a la cabeza, sin parar, consciente o inconscientemente.

Algunas personas, incluso, pasan gran parte del día rumiando pensamientos de forma obsesiva, sin ser capaces de pararlo.

Al final, de una forma u otra, estamos constantemente con la mente activa, pensando, ejecutando, poniendo texto a lo que nos ocurre e intentando entender todo lo que nos rodea.

Sin embargo, es fundamental conseguir que la mente “pare”, en la medida de lo posible, y conectar más con esa parte corporal y emocional que tan olvidada tenemos.

Una de las mejores formas para conseguir esto es la meditación.

Esta práctica milenaria con origen en la civilización oriental, cada vez tiene más adeptos ya que, aun que no está exenta de dificultad, cuenta con innumerables beneficios.

Si alguien te dice que pares tu mente, que dejes de pensar, lo creerías posible?. Efectivamente y como decimos más arriba, es algo complicado, pero el simple hecho de ponerse a ello e intentarlo, ya es altamente beneficioso.

Al final, la práctica de la meditación no sólo intenta conseguir que nuestra mente se calme, si no también, aprender a conectar con nuestros cuerpo, con las tensiones o molestias que podamos sentir y dónde se están sintiendo, con nuestras emociones, Función de las Emociones, aprendiendo a identificar cuáles son y de dónde vienen y, por supuesto, a aceptar todo lo que está ahí, en nuestro cuerpo y nuestra mente, sin juicio.

Esto se traduce en intentar conseguir que todo lo que percibamos en nuestro cuerpo y todo lo que nos venga a nuestra mente, seamos capaces de entender que forma parte de nosotros mismos y que no se puede rechazar, si no aceptar.

Por otro lado, saber que lo importante de identificar todo esto, no es entenderlo, si no sentirlo y dejar que forme parte de nosotros, sin resistencias.

Es la única forma posible de gestionar todo aquéllo que se percibe y se siente. El integrarlo en uno mismo, desde la aceptación y la compasión.

No sirve de nada preguntarse, por ejemplo, por qué me siento así. Al final, lo único útil es aceptar que me siento así, saber que ahora mismo ese sentimiento forma parte de mi, que estoy en proceso y que debo dejarle estar ahí el tiempo necesario para aprender a gestionarlo.

Esta práctica, como todo proceso, requiere de tiempo y constancia.

Meditar es algo que se aprende muy poco a poco, con mucha paciencia y sin exigencias. Sabiendo y entendiendo que quizá un día tu momento de meditación ha sido muy beneficioso y al siguiente, no has conseguido estar más de 10 segundos sin expulsar pensamientos de tu cabeza.

Además, es fundamental, como ya comentamos más arriba saber que, cuando mi mente se va con pensamientos o ruidos externos, tenemos que ser compasivos con nosotros mismos y no juzgarnos creyendo que lo estamos haciendo mal, ya que esto forma parte del entrenamiento en sí.

Los beneficios de esta práctica son muchísimos:

  1. Fomenta la concentración y la atención.
  2. Reduce el estrés y la ansiedad. ¿Ansiedad o Estrés?
  3. Mejora el estado de ánimo.
  4. Activa zonas del cerebro que están asociadas con la Empatía, la compasión y el amor.
  5. Ayuda a descansar la mente.
  6. Favorece la relajación de las tensiones corporales.
  7. Favorece la gestión emocional. Emociones
  8. Mejora y facilita el sueño.
  9. Mejora la memoria.
  10. Mejora la salud en general.

Así que, si te animas a comenzar con esta maravillosa práctica, aquí te dejo tres libros que a mi, personalmente, me han parecido sencillos e interesantes:

“Biografía del silencio”, de Pablo D´Ors.

“Meditación paso a paso”, del Dalai Lama.

“El gran libro de la meditación”, de Ramiro Calle.

 

http://www.amayamarcospsicologa.es

¿Se puede perdonar una infidelidad?

infidelidad

http://www.amayamarcospsicologa.es

Este es un asunto complejo y delicado de tratar, por el gran sufrimiento que produce dentro de la pareja. De hecho, muchas de las terapias de pareja giran en torno a este tema, pero para saber si se puede perdonar una infidelidad, hay que tener en cuenta muchos factores.

Lo primero, e independientemente de si se podrá perdonar o no en el futuro, es saber si ambos miembros de la pareja están dispuestos a seguir con la relación y a luchar por ella. Si no, no tiene mucho sentido pasar por ese proceso.

Hay teorías que explican el hecho de que, para perdonar una infidelidad o engaño, es necesario que pasen, al menos, 8 meses desde el momento que se causa el daño emocional, para que nuestro cerebro pueda procesar, realmente, ese perdón.

Al principio es complicado poder valorar esta cuestión ya que el miembro que ha sido engañado se siete demasiado dolido, enfadado, etc, como para poder tomar una decisión y, el otro, en ocasiones, confundido por la situación o incluso por los sentimientos que puedan haberse dado en relación a la otra persona, segunda cuestión importante a tener en cuenta ya que, el proceso terapéutico cambiará mucho dependiendo de las emociones que haya implicadas hacia ese tercero.

El grado de infidelidad es muy importante y este tiene que ver con el grado de traición percibida. A veces no es necesario que exista contacto físico, si no insinuaciones o contacto telefónico con otra persona. Ese grado de traición percibida dependerá de los valores y creencias de la persona engañada, así como de los límites establecidos en la pareja, que se hayan rebasado.

El daño que se ha haya producido a la persona engañada es muy importante. Es decir, si ésta siente que su Autoestima está dañada, las dudas e inseguridades que le surjan, el sufrimiento que esté experimentando, etc.

En todos estos aspectos, es fundamental el papel de aquel que ha engañado o ha sido infiel, es decir, si es capaz de valorar el esfuerzo del otro, de comprender su sufrimiento y de estar ahí antes sus dudas, miedos y desconfianza, en definitiva, practicar mucha Empatía.

Además, debemos tener en cuenta que una infidelidad o engaño produce diversas consecuencias en la pareja:

  1. La imagen de la pareja cambia. La persona engañada empieza a ver al otro de una forma que, hasta ese momento, no era así. Comienza a plantearse que la persona a la que quiere es capaz de engañarle y, de alguna forma, se distorsiona la imagen y el concepto que tenía de el/ella.
  2. Necesidad de comprobaciones constantes, como mirar el móvil, redes sociales, etc. La persona engañada se siente muy insegura y necesita confirmaciones constantes de que aquéllo que le ha dañado no ha vuelto a ocurrir.
  3. Problemas de comunicación, ya que cada miembro de la pareja va a enfocar la situación de una forma distinta. Uno desde el posible “arrepentimiento” y otro desde el dolor, la exigencia y la necesidad de seguridad.
  4. Desconfianza. Tema muy delicado puesto que, el hecho de ser engañado, conlleva a la pérdida de confianza de la pareja. Recuperar esta confianza lleva tiempo, paciencia, trabajo y cariño ya que, en principio, no existe técnica terapéutica específica para recuperarla.
  5. Pensamientos e imágenes intrusivas. Es muy normal que la persona engañada piense e imagine cosas en torno al engaño, que hacen más complicado el olvido del suceso.

John Gottman, nos dice que hay diversos factores por los que una pareja puede verse dañada:

  1. El desprecio
  2. Las críticas
  3. Estar a la defensiva
  4. La indiferencia

A los que él llama Los cuatro jinetes del apocalipsis.

“Para que una relación sea estable es preciso que los dos componentes de la pareja estén dispuestos a mostrarse mutuo apoyo tanto al surgir acontecimientos traumáticos que provocan un vuelco en nuestras vidas como en las pequeñas situaciones de estrés de la vida diaria».-John Gottman-

terapia-pareja

La terapia de pareja es muy efectiva en los casos de infidelidad o engaño, siempre que se tengan en cuenta todos estos factores y, como decíamos al principio, la pareja esté convencida de querer luchar por la relación y por volver a restaurar la confianza existente antes del engaño.

John Gottman, afirma que hay varios factores que ayudan a que una relación se mantenga fuerte ante las adversidades.

Si estas existen y/o se trabajan, es más sencillo poder restablecer la relación tras un engaño:

  1. La confianza mutua.
  2. La intimidad.
  3. La admiración.
  4. El cariño y la habilidad para demostrarlo.
  5. La buena comunicación Comunicación Eficaz en Pareja.
  6. Habilidades para manejar emociones como la ira.
  7. Las competencias para resolver conflictos y llegar a acuerdos.

Trabajando estos aspectos y con la disposición de ambos miembros de la pareja, se puede restablecer la armonía y confianza en la misma y se puede perdonar una infidelidad.

Hay parejas que, incluso, tras este duro y doloroso proceso, salen muy reforzadas de la crisis, producen cambios importantes y positivos en la relación, tras la terapia de pareja.

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

Para qué sirve la culpa

culpa-que-mata

http://www.amayamarcospsicologa.es

La culpa, al igual que otras Emociones como la alegría, la tristeza, el asco, el miedo, etc, tiene un significado y también una función. Función de las Emociones

Si hablamos de significado, podríamos decir que la culpa es el estado afectivo o emocional que una persona experimenta cuando ha hecho algo que considera no debería haber realizado o, por el contrario, no ha llevado a cabo algún acto que cree que sí era necesario.

Aunque suena como un trabalenguas, parece que esto está más o menos claro y que es sencillo de comprender.

Pero qué ocurre si nos preguntamos para qué sirve la culpa o cuál sería su función.

Lo primero que hace la culpa es distorsionar nuestro pensamiento, volviéndolo rígido e injusto, como si de un juez se tratara.

Además, nos deja anclados en el juicio e inmóviles ante esa sensación de inutilidad que no permite avanzar ni aprender del posible error cometido. Por tanto, lejos de ser productiva, es un lastre que sólo nos permite quejarnos (¿Por qué nos quejamos?) y flagelarnos, pero no solventar nada sobre la situación y, mucho menos, sobre ese malestar tan incapacitante que genera en la persona.

En relación al punto anterior, al tener esa función tan rígida y juiciosa, no permite que nos preguntemos ¿qué puedo hacer?, ¿cómo podría arreglarlo?, ¿qué aprendo de esto? y un largo etc. Las preguntas que se realizan en torno a la culpa son ¿por qué he hecho algo así?, ¿cómo he sido capaz?, ¿qué tipo de persona soy si algo algo imperdonable? y, por supuesto, insultos como inútil, mala persona,…

Al final, esas preguntas, esos juicios y esos debería, hay que sustituirlos por responsabilidad, por un ¿qué puedo hacer ante esto?, porque la responsabilidad sí es activa y sí lleva a la resolución de problemas y Toma de decisiones, no a la queja y a la inmovilidad.

Además, la culpa provoca pensamientos muy limitantes que están asociados a la historia de vida de la persona, en relación a una educación con alta exigencia y perfeccionismo, que acaban creando valores, creencias y esquemas muy rígidas e inflexibles. ¿Eres Flexible?

culpa

Algo peligroso de la culpa es que, al producir sensaciones tan negativas, la persona tiende a no querer enfrentarse a ellas y, como cualquier emoción que se evita afrontar, se convierte en un “monstruo” con el que resulta mucho más difícil luchar.

Por eso es fundamental no huir de esas sensaciones, todo lo contrario, tenemos que ver y analizar cuáles son y qué podemos hacer con ellas, precisamente para solventar, no para vivir rodeados de queja y de culpa sin poder hacer nada.

Muy importante no convertir tu diálogo interno en tu peor enemigo. En lugar de machacarte y hacerte daño, intenta ver qué puedes aprender de lo que te está pasando y por qué te pueden estar llegando esos pensamientos. Hazlo desde el aprendizaje, no desde el arrepentimiento.

Cuando hablamos de Duelo, la culpa es realmente peligrosa. Si nos quedamos anclados en el sentimiento de culpa en relación a la pérdida de ese ser querido (esto puede ocurrir cuando se asocia la pérdida con algún acto nuestro relacionado con la misma, por ejemplo, conducir un coche que tiene un accidente de tráfico y fallece alguna de las personas que van en el mismo), es muy probable que ese duelo, de no trabajarse con un profesional y ser bien elaborado, acabe convirtiéndose en un Duelo patológico.

Como puedes ver, las funciones que desempeña la culpa a nivel emocional son varias y delicadas, motivo por el que puede ser necesario e importante trabajarla a través de un Proceso Terapéutico si empezamos a hacernos conscientes del malestar que nos está generando.

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

 

 

 

Triángulo dramático y cómo salir de él

triangulo_dramatico

http://www.amayamarcospsicologa.es

Nunca te has preguntado por qué hay relaciones de pareja que funcionan de forma natural y armónica y otras que parecen realmente complicadas, o por qué cualquier otro tipo de relación personal (amistad, laboral, etc), en un principio parece fluida y, más tarde se convierte en insoportable…

La explicación la vamos a encontrar en el triángulo dramático de Karpman. Este nos dice que hay muchas personas que adoptan un rol en las relaciones que las va a transformar en bastante complicadas.

Estos roles serían el de perseguidor, salvador o víctima y, todos ellos estarían empañados por una parte de manipulación, normalmente inconsciente.

Una gran parte de los conflictos en nuestras relaciones se debe al hecho de haber adoptado uno de estos roles, ya que ninguna de ellas es recomendable ni produce consecuencias positivas.

Vamos a ver en qué consiste cada uno de ellos:

  1. Perseguidor: persona que critica y juzga absolutamente todo lo que le rodea, siendo siempre la vida, los demás o el mundo los responsables de todo lo que le ocurre, quitándose así la responsabilidad propia. Persona inflexible ¿Eres Flexible? Creencias y Flexibilidad e intransigente que genera mucha rabia y frustración Función de las Emociones en el otro. Necesita que reconozcan su autoridad constantemente.
  2. Salvador: aquél que se preocupa en exceso por todo y todos en detrimento suyo, prestando ayuda incluso sin que se la pidan, asumiendo así un papel de responsabilidad y necesidad para los demás. Persona sacrificada y que evita los conflictos sin sentirse nunca reconocido por los demás.
  3. Víctima: el que se queja constantemente y requiere del otro para que le soluciones sus problemas. Indefenso y susceptible. Incapaz de salir sólo de las dificultades.

Una vez que has identificado cuál sería tu rol, la forma de salir del mismo sería la siguiente:

  1. El perseguidor tiene que asumir la responsabilidad de sus enfados y entender que no puede controlarlo todo, además de saber que tener siempre la razón es imposible y, sobre todo, que el término razón es algo subjetivo. Tendría que aprender a ser asertivo. Asertividad.
  2. El salvador tiene que aprender a decir NO, a poner límites y a hacerse cargo de su propia vida y no de la de los demás, para poder salir de la dependencia que genera el rol de salvador, nada positiva para ninguna de las dos personas que entran en juego en la relación. Tendría que aprender a ser empático. Empatía.
  3. La víctima necesita fomentar la seguridad y confianza en sí misma, trabajando la autoestima Autoestima y mejorando sus habilidades sociales ¿Qué son las Habilidades Sociales?, sin esperar que los demás le digan lo que debe hacer en cada situación. Necesita ayuda y compasión constantemente. Tendría que aprender a ser responsable.

Al final, todos vivimos alguna relación caracterizada por este tipos de conductas donde el otro con el que nos relacionamos está asumiendo, a su vez, otro tipo de rol al relacionarse con nosotros.

Si te sientes identificado, pero no sabes salir de ese “triángulo”, puede serte de ayuda contactar con el profesional de la psicología que identifique en qué rol te estás moviendo, por qué y para qué te está sirviendo y cómo poder salir de él.

http://www.amayamarcospsicologa.es

Nueva Dirección

cropped-logoencabezadotwitter1.png

 

http://www.amayamarcospsicologa.es

A través de esta entrada queremos comunicaros el cambio de dirección del Gabinete de Psicología amayamarcospsicologa.

A partir de ahora podréis encontrarnos en la Calle Gran Vía número 40, 5ª planta, metro Callao, líneas 3 y 5 de metro de Madrid.

Os esperamos.

http://www.amayamarcospsicologa.es

 

 

 

 

Pacientes con alto nivel de resistencias

resistencias

http://www.amayamarcospsicologa.es

El proceso de comenzar una terapia es largo y pasa por diferentes fases.

Antes de decidir ponernos delante de un psicólogo para tratar aquéllo que nos está generando malestar, el paciente valora diferentes cuestiones y, sobre todo, da mucho peso al hecho de sentirse preparado, algo fundamental para poder afrontar el proceso terapéutico.

No obstante, y aún cuando la persona ha decidido que es el momento de empezar esta nueva aventura, nos encontramos con pacientes que, teniendo claro que quieren aprender a entender y a afrontar lo que les está ocurriendo, no son capaces.

¿Qué estaría ocurriendo en estos casos?.

Aquí estaríamos hablando de pacientes con grandes resistencias al cambio.

¿Qué significa esto?: aquéllos pacientes que experimentan una gran angustia, miedo y bloqueo ante su propia evolución personal.

Son personas que están motivadas para el cambio, pero que, por su contexto, historia de vida y su personalidad son incapaces de avanzar.

 Ya lo decía Schopenhauer: “El cambio es la única cosa inmutable”.

¿Qué factores son los que pueden estar contribuyendo a esa resistencia al cambio?:

  1. Costumbre y rutina que facilitan, a pesar de la consciencia del malestar, a seguir dentro de la zona de confort.
  2. Incertidumbre y miedo a lo desconocido.
  3. Miedo al fracaso, a no querer/poder asumir todas consecuencias que conlleva un cambio, debido a la poca confianza que el paciente tiene en sus propias habilidades y competencias.
  4. Disonancia con nuestras creencias, valores o esquemas mentales, asociados, muchas veces, a distorsiones cognitivas o ideas irracionales muy instauradas que dificultan el cambio de ese pensamiento y, por tanto, el cambio de la conducta.
  5. Falta de motivación.
  6. Atribución externa; pensar que los cambios se producirán por algún tipo de causa externa a nosotros, por circunstancias de la vida o colaboración de otras personas, sin la introspección necesaria de saber que el cambio viene motivado por un cambio única y exclusivamente personal.

¿Cómo se puede vencer esa resistencia al cambio?.

  1. Fijando metas y objetivos bien definidos, de forma clara, concisa y sencilla.
  2. Encontrando y analizando aquéllas razones que nos hagan entender que el cambio es necesario puesto que, hasta ahora, la línea de acción que se estaba siguiendo no nos estaba proporcionando buenos resultados.
  3. Analizar si, realmente no sabemos, no podemos o no queremos movilizarnos. Todas estas variables son fundamentales para el cambio, pero hay que prestarle mucha atención al no querer, puesto que, si no estamos convencidos de querer salir de nuestra zona de confort, será complicado que consigamos otros resultados.
  4. Hacer un ejercicio personal de autoconsciencia y conocimiento de sí mismo. En este punto, la terapia psicológica resulta muy efectiva y ayuda muchísimo a aquéllas personas que tienen dificultades a la hora de tomar decisiones y movilizarse ante los conflictos personales.
  5. Trabajar, también con la ayuda de un psicólogo, esas distorsiones cognitivas e ideas irracionales que se han instaurado a lo largo de nuestra historia de vida y que están imposibilitando que avancemos.
  6. Analizar qué hay detrás de esos miedos a las consecuencias y al fracaso.
  7. Trabajar la autoconfianza, seguridad y autoestima.
  8. Planificar y organizar el cambio haciéndose responsable de él y de las consecuencias positivas y negativas que pueda llevar asociadas.
  9. Dejar de lado el victimismo, el diálogo negativo y la queja que sólo nos posicionan en una perspectiva donde nos agotamos a nosotros mismos, al otro y, además, no nos permitan movermos de nuestra posición, ya que la queja y el victimismo sólo tienen una función de desahogo e inmovilización

Aunque ya lo hemos comentado en varios apartados, este es un trabajo personal importante que, la mayoría de las veces, requiere de la ayuda de un profesional de la psicología.

Cuando una persona está decidida a cambiar, pero no lo consigue y no sabe realmente por qué, el psicólogo juega un papel fundamental para descubrir con el paciente qué está pasando, por qué y para qué está funcionando de esa forma concreta.

Es un ejercicio terapéutico complejo, pero muy enriquecedor que ayudará al paciente en el presente y futuro personal.

http://www.amayamarcospsicologa.es